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Cars 3 🏎 ¿para niños? Y ADULTOS TAMBIÉN. 

Quien se haya topado con mis redes sociales sabe que comparto mucho de mi hijo y entre esa información está su extremada fascinación por CARS. 

Gracias a eso he visto Cars y Cars2 muchas veces, el mismo día, durante más de un año así que esperábamos con ansias la 3.

¿Para niños? SI.  Gabriel de 2 años 9 meses gritó “siiiii” cuando le preguntamos si le gustó. Pero hubo partes donde se distrajo, donde él trataba de familiarizarse con los nuevos personajes pero en general creo que con unas 6 veces más que la vea eso se  resuelve y entonces me pedirá que se la ponga una y otra y otra y otra vez. Cabe mencionar que toda la semana estuvo emocionado porque por fin vería la tercera película del Rayo McQueen. Él entenderá el mensaje de manera distinta supongo.

¿Para adultos? POR SUPESTO QUE SI. En la primera parte Rayo sufre un accidente y tanto su papá como yo por inercia agarramos a Gabriel preocupados por como se iba sentir. Él tranquilo, yo empecé a llorar en silencio. Ahí Rayo comienza una serie de momentos de introspección MUY evidentes y al estilo chavo-ruco con problemas para aceptarlo la verdad es que me sentí completamente identificada por dos cosas ( si, dos cosas aparteeee de la chavoruquez); 1) Lo difícil que es entender que las demás personas también están luchando por sus sueños y lo egoístas que solemos ser  y 2. Que las respuestas a nuestros cuestionamientos internos siempre están en lo básico, en el origen, en  lo escencial, en lo que nos hace sentir bien, felices y COMPLETOS.

Supe que hubo reseñas negativas; no las comparto. Es una película llena de mensajes; la tecnología nos rebasa, la mujer y su rol de líder, los amigos-familia son el motor más importante, el empresario hambriento de lana, la motivación te lleva a lugares insospechados, no hay enemigo pequeño, etc…

Sin duda los gustos de Gabriel me han hecho voltear a lugares donde he encontrado enseñansas de vida que HOY son indispensables para seguir avanzando y por supuesto aprendiendo.

100% recomendable, una vez más, superaron mis expectativas 👏🏽

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Mi mágico encuentro con Sheila 

Estaba en la sala 7 del aeropuerto esperando que nos llamaran para empezar a abordar el vuelo a Chetumal cuando decidí dejar mi cel de lado y acercarme a la ventana a ver cómo despegaban y aterrizaban los aviones porque a Gabriel, mi hijo, le encanta verlos aunque en esta ocasión yo viajaría sola, o al menos eso creía. 

Me acerqué a la ventana y ahí en una silla de ruedas estaba una niña preciosa con los ojos desorbitados cada que veía un avión.  

“Hola ¿te gusta ver los aviones?” 

-Si si si si…- dijo como 8 veces seguidas. 

“Ah pues vamos a verlos juntas”

Empezamos a contar aviones, su mamá sentada cerca nos estaba viendo y sonreía, después no sé en qué momento le mostré fotos de Gabriel, ella emocionada gritaba “bebé”, puse el snapchat en mi cel y empezamos a tomarnos fotos juntas como si nos conociéramos de años. Cada que podía me abrazaba y me daba besos en la mejilla, yo estaba hincada para estar a su nivel y de pronto me encontré hablándole de mis tatuajes en la mano, le regalé una pulsera que no me quitaba desde Diciembre y contestaba las preguntas que me hacía como ¿y tu mamá? “Ah pues esta en Nicaragua” ¿no está aquí?” “No, está lejos”. ¿No va venir? “No ahora pero después la veré en muchos días”. Y otra vez me abrazaba y me llenaba de besos.
Llegó la hora de abordar y al estar en silla de ruedas pasó primero que yo. Se despidió de mí con un largo abrazo y se puso tensa de que ella se estába yendo, pero yo le aseguré que también abordaría el avión y nos veríamos arriba. Se tranquilizó. 
Me subí al avión y casualmente yo estaba en la fila 1 y ella en la 3. Yo no la había visto pero al pasar a mi asiento ella empezó a gritar “aquí aquí aquí” se paró ( ella puede caminar solo que se cansa muy rápido) y fue hasta mi asiento, me tomó de la mano, esperamos a que la gente pasara y me sentó junto a ella. 

Pregunté: “Señorita, siendo que este lugar está vacío ¿hay problema si me voy en este asiento?” -Para nada- “Perfecto”. 
Ya con su Mamy cerca me contó que la preciosura se llama Sheila, que viajaron a México a ver al doctor ya que en Enero la operan del corazón aunque no hay muchas esperanzas, que tiene 14 años y le encantan los “Casimeritos” ( unos monitos de moda). 
Cuando despegamos su Mamy la empezó a calmar y yo le agarraba el cabello ( negro, hermoso) y la otra mano ella me apretaba con fuerza así que empecé a decirle que todo estaba bien, que íbamos a ver las nubes y que la íbamos a pasar bien en el viaje. 
Su Mamy sacó un cuaderno, Sheila intentó escribir su nombre, después se comió sus rufles y unas galletas y finalmente se quedó dormida casi todo el vuelo. Ahí pude platicar más con su mamá, lo difícil que era cuidarla, lo caro que les estaba saliendo todo pero más que nada el hecho de aceptar qué tal vez no les duraría mucho tiempo. 
Unos minutos antes de que anunciaran que íbamos a aterrizar Sheila se despertó, estaba dormida recargada en la mesa de servicio, al abrir los ojos lo primero que vio fue a mi y sonrío, me tuvo agarrada de la mano casi todo el trayecto así que básicamente me reconoció al despertar. Una vez más se puso nerviosa y yo le aseguraba que ya habíamos llegado, que ya vería a su hermanito y a su abue y creo que se pudo tranquilizar. Al bajar la esperaba la silla de ruedas, no la quiso, me tomo del brazo y caminamos juntas a la banda de las maletas. Una vez que ambas teníamos nuestro equipaje, ella misma me dijo “adiós” me llenó de besos y abrazos y señaló la pulsera yo creo como diciendo “no me olvidaré de ti” y se fue. 
No sé si se va olvidar de mi, 6 días han pasado y yo la tengo muy presente. Pienso enviarle nuestras fotos y buscar poder verla de nuevo. 
Sheila es el tipo de persona que no te encuentras por casualidad, ella me dio un mensaje; aprovechar el momento con la gente que te hace feliz y que te pone contenta. “Gracias hermosa 😘, gracias siempre”. 
Gracias por leer la historia y les comparto nuestras fotos divertidas 😄😀